El debate sobre la naturaleza y el alcance de la Auditoría General Municipal de Villa María se encendió tras las recientes declaraciones del convencional Pedro Monesterolo, quien puso en tela de juicio la actual dirección del organismo. En respuesta, el Auditor General, Rafael Sachetto, defendió firmemente el camino recorrido y la misión esencial de la entidad.
Las críticas de Monesterolo surgieron en el marco de las conmemoraciones por los treinta años de la Carta Orgánica de Villa María, un evento significativo que sirvió de plataforma para expresar su preocupación. En declaraciones a la prensa, el convencional Pedro Monesterolo cuestionó públicamente la transformación de la Auditoría General municipal en una «suerte de defensoría del pueblo». Esta observación implica una reorientación que, según el convencional, podría desvirtuar su propósito original de control y fiscalización de las cuentas públicas.
Frente a estas apreciaciones, el equipo de Villa María Vivo consultó al auditor general, Rafael Sachetto. En su respuesta, Sachetto «defendió el recorrido del organismo», haciendo hincapié en la pertinencia de su evolución y la adaptación de sus funciones para responder a las demandas y necesidades actuales de la ciudadanía, sin que esto implique una pérdida de su rol fundamental de control.
La discusión se enmarca en un momento clave para la institucionalidad local, con la reciente conmemoración de los treinta años de la Carta Orgánica de Villa María, documento fundamental que rige la vida política y administrativa de la ciudad. Este aniversario ha propiciado un espacio para la reflexión y el análisis sobre el funcionamiento de las diversas instituciones municipales, incluida la Auditoría General, cuyo rol es vital para la transparencia y el control de la gestión pública. La tensión entre el control tradicional y una posible ampliación de las funciones de defensa del ciudadano se mantiene en el centro del debate político local.

