Villa María cierra un mes de marzo atípico, marcado por un volumen de precipitaciones que no solo superó las expectativas, sino que también rompió récords históricos. Los recientes aguaceros dejaron un acumulado de 140 milímetros en la ciudad, una cifra que contrasta fuertemente con la media mensual de 99 milímetros. Este fenómeno hídrico cede ahora el paso a un pronóstico de calor intenso, con temperaturas que se proyectan por encima de los 30 grados.
Los últimos días de marzo consolidaron un panorama pluviométrico inusual para Villa María. Según los datos recopilados, el mes concluyó con un registro total de 140 milímetros de lluvia, lo que representa un incremento sustancial respecto a la media mensual histórica de 99 milímetros. Esta diferencia de 41 milímetros subraya la intensidad y frecuencia de las precipitaciones que caracterizaron el tercer mes del año.
La información fue confirmada por el meteorólogo Silvio Arnaudo. De acuerdo con sus datos, «marzo cerró con estadísticas muy superiores a las habituales», destacando que el acumulado de 140 milímetros superó ampliamente la media histórica de 99 milímetros. Estos números no solo son un dato estadístico, sino que reflejan un patrón climático particular que impacta directamente en la región.
Sin embargo, el escenario meteorológico se prepara para un giro drástico. Tras las copiosas lluvias, los habitantes de Villa María deberán alistar sus atuendos de verano, ya que se anticipa el retorno de jornadas con un calor intenso. Los pronósticos indican que las temperaturas máximas superarían los 30 grados en los próximos días, marcando un abrupto contraste con el clima húmedo y más fresco que dominó gran parte de marzo. Este cambio repentino exige a la población tomar precauciones ante la posible ola de calor.
Históricamente, marzo en Villa María se caracteriza por ser un mes de transición, donde las últimas lluvias de la temporada estival suelen mezclarse con los primeros indicios de un clima más templado. La superación de la media de lluvias en un 41% (140mm vs 99mm) este año lo convierte en uno de los marzos más húmedos de las últimas décadas, un dato relevante para comprender los patrones climáticos de la región y sus posibles implicaciones futuras para el medio ambiente y la agricultura local.

