Coninagro ha puesto nuevamente en el centro del debate la compleja situación que atraviesa el sector agropecuario, alertando sobre un significativo incremento en los costos de producción, particularmente para el trigo. Un informe reciente de la entidad rural subraya que la siembra de una hectárea de este cereal será U$S 110 más cara, una escalada atribuida directamente a las repercusiones económicas de la guerra en Medio Oriente.
La confederación se hace eco de la preocupación de los productores de la región de Villamaría y todo el país, quienes ven cómo la coyuntura internacional impacta de lleno en su rentabilidad, al tiempo que insiste en que la eliminación de las retenciones para los granos finos es una medida necesaria y con un costo fiscal “manejable”.
El Impacto de la Geopolítica en el Campo Local
La escalada de conflictos en Medio Oriente ha generado una onda expansiva que golpea directamente a la economía regional y, en particular, al bolsillo de los productores agropecuarios. El informe de Coninagro detalla cómo esta coyuntura internacional se traduce en una fuerte suba de insumos y servicios esenciales para el campo, elevando drásticamente la estructura de costos para la próxima campaña de granos finos.
El encarecimiento de fertilizantes, agroquímicos y combustibles, atado a la volatilidad de los mercados globales, se suma a la presión impositiva local, dejando a los productores en una situación de vulnerabilidad. Esta situación, según la entidad, podría desincentivar la siembra y reducir la producción nacional de cultivos clave como el trigo.
Un Pedido Clave: Eliminar Retenciones para la Cosecha Fina
Ante este escenario de encarecimiento productivo, Coninagro ha vuelto a exigir la eliminación de las retenciones a las exportaciones para la cosecha fina. La medida, según la entidad, es crucial para mitigar el impacto sobre los productores y garantizar la rentabilidad en un sector ya de por sí volátil.
“Producir una hectárea de trigo será U$S 110 más caro”, afirman los cálculos de la confederación rural, una carga que, sin alivio fiscal, podría comprometer la viabilidad de la campaña.
Además, Coninagro argumenta que el costo fiscal de eliminar estas retenciones sería “solo de unos U$S 300 millones”, una cifra que consideran manejable frente al beneficio que representaría para la cadena productiva y la economía en su conjunto, especialmente en zonas agroexportadoras como la nuestra.
El Debate Recurrente: Retenciones y el Futuro del Agro
La discusión sobre las retenciones a las exportaciones no es una novedad en el ámbito agropecuario argentino. Históricamente, este gravamen ha sido un punto de fricción entre el gobierno y los productores, quienes lo consideran un desincentivo a la producción y la inversión.
El nuevo informe de Coninagro revive este debate en un momento crítico, buscando que las autoridades tomen acciones concretas para aliviar la presión sobre un sector vital para la economía nacional y regional, como lo es el de Villamaría y sus alrededores. La entidad espera una respuesta que permita asegurar la competitividad y sostenibilidad de la producción agrícola frente a desafíos globales y locales.

