Villa María hace historia con un queso gigante de 1.000 kilos

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La cuenca lechera de Villa María ha vuelto a demostrar su potencial y su capacidad de asombro. En las últimas horas se presentó oficialmente un queso de 1.000 kilos, una pieza monumental que se consagra como un récord sin precedentes en su tipo en Latinoamérica. Este gigante lácteo se convertirá en la principal atracción de MECA 26, la gran exposición de la región centro de Córdoba que se desarrollará del 3 al 6 de septiembre en el predio de la Sociedad Rural de Villa María.

Una obra colectiva con el esfuerzo de toda la región

La creación de este coloso no fue el esfuerzo de una sola firma, sino el resultado de una sinergia cooperativa y comunitaria. Para su elaboración se necesitaron 10.000 litros de leche aportados de manera desinteresada por productores de la zona, quienes además contaron con el traslado gratuito de la materia prima. La manufactura final estuvo a cargo de la empresa L.C.A. SRL, bajo su marca de productos Nueva Villa, de las familias Barrenechea y Cinta, quienes pusieron a disposición su planta en Villa Nueva y a su personal durante extensas jornadas de trabajo.

El entramado productivo local se movilizó por completo para aportar los insumos necesarios: la firma La Raíz proveyó el bin contenedor para el molde, Alpha Química aportó los fermentos clave, Adrián Freytes se encargó de la adecuación del molde, la empresa Insumos y Servicios SRL donó las telas suizas de filtrado y la firma Ucalac colaboró con la cobertura vinílica final.

Solidaridad y compromiso social sobre la mesa

Más allá del logro técnico y el récord regional, el proyecto nació con una fuerte impronta social. Según explicaron los organizadores, la pieza será subastada durante la exposición a partir del viernes 4 de septiembre. Todo el dinero recaudado en el remate se destinará a la compra de leche en polvo para merenderos y bancos de alimentos de la región de Villa María y Villa Nueva.

«Este queso gigante nació como una herramienta para promocionar la MECA y mostrar la potencia de nuestra cadena láctea, pero entendimos que debía tener un valor agregado: la solidaridad», destacó José Iachetta, titular del grupo TodoAgro y organizador de la muestra.

Por su parte, Ángel Barrenechea, titular de L.C.A. SRL, expresó su orgullo por el resultado: «Es una enorme satisfacción que este proyecto haya podido concretarse con el compromiso de tantas personas e instituciones».

La ingeniería detrás del queso de una tonelada

Lograr un queso semiduro tipo Marble de estas dimensiones requirió de un rediseño tecnológico inédito para la industria local. El equipo técnico, coordinado por Sergio Chávez y con el diseño de Alejandro Coria, debió resolver cómo manipular la cuajada sin la infraestructura tradicional para semejante escala.

El proceso comenzó pasteurizando la leche a 74ºC durante 20 segundos en dos tinas de 5.000 litros. A una de ellas se le aplicó colorante para lograr el característico aspecto marmolado. La clave del éxito estuvo en el proceso de «cheddarización»: se rompió la cuajada en pequeños granos y se le agregó sal en seco directamente sobre los trozos, ya que por el peso de la pieza era imposible realizar el tradicional salado en piletas de salmuera. Tras una ligera cocción a 38ºC y un prensado mecánico dentro de un molde de un metro cúbico revestido con tela suiza, el queso tomó su forma final: un cubo perfecto de un metro de lado.

El equipo técnico detrás del hito

La coordinación general del proyecto estuvo a cargo de Sergio Chávez, acompañado por Alejandro Coria en el diseño del queso y la tina de elaboración, Fabián Habegger en los registros de control, Gustavo Cherubini en el soporte técnico y Nicolás Iparraguirre, quesero de la firma LCA, quien lideró el trabajo de planta junto al personal de la fábrica láctea para transformar una idea ambiciosa en una realidad histórica para la región.

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