La Liga Villamariense se une para ayudar al querido ‘Topo’ Baraona

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Hay personas que se convierten en parte del paisaje del deporte local sin necesidad de vestir una camiseta o patear una pelota. Ese es el caso de Hildo Serafín Baraona, de 71 años, más conocido por todos como el «Topo». Este personaje entrañable, que desde hace décadas acompaña cada fin de semana a la Liga Villamariense de Fútbol con su clásica canasta de golosinas, atraviesa un momento delicado de salud tras sufrir una caída que le provocó una fractura de cadera. El accidente lo obligó a someterse a una cirugía y a iniciar un largo proceso de recuperación, manteniéndolo alejado de las canchas y de la rutina que lo convirtió en un rostro familiar para generaciones de vecinos.

Un andador clave para recuperar la movilidad en su rehabilitación

En medio de este difícil proceso, el «Topo» recibió una gran noticia que renueva sus fuerzas. La Liga Villamariense de Fútbol, en una acción conjunta con FutFemVM, le hizo entrega de un andador ortopédico diseñado para facilitarle la movilidad y permitirle avanzar de manera firme en su rehabilitación física. El objetivo principal de esta donación es brindarle una herramienta concreta que le devuelva, de forma progresiva, la independencia para caminar y la esperanza de volver pronto a recorrer los escenarios deportivos de la región.

La entrega del equipamiento estuvo encabezada personalmente por el presidente de la Liga Villamariense, Lucas Martinetti, quien estuvo acompañado por representantes del departamento de fútbol femenino FutFemVM. Ambos organismos decidieron unirse para acompañar de forma activa al histórico vendedor ambulante en esta etapa crucial de su recuperación postoperatoria.

«Son acciones que reflejan que el fútbol también se construye con empatía, compromiso y humanidad. Quienes domingo tras domingo acompañan al deporte local también forman parte de esta gran familia», expresaron con emoción desde la entidad madre del fútbol local.

El anhelo de la comunidad deportiva: volver a verlo en las canchas

Más allá del valioso aporte material que significa el andador, desde la conducción de la Liga Villamariense enviaron un cálido mensaje de aliento para Baraona. En este contexto, tanto los dirigentes como los clubes expresaron el profundo deseo colectivo de volver a verlo muy pronto recorriendo las tribunas y laterales de los estadios locales, tal como lo hizo de forma ininterrumpida durante tantos años de servicio y afecto.

El respeto y el cariño que el «Topo» despierta entre jugadores, cuerpos técnicos, dirigentes, árbitros e hinchas quedó nuevamente de manifiesto con este gesto solidario. La iniciativa fue ampliamente valorada y replicada por la comunidad deportiva de Villa María, que reconoce en él a un trabajador incansable y a un eslabón fundamental del folclore futbolístico regional.

La historia de un personaje inconfundible de la escena local

Con su inseparable canasta de mimbre cargada de chizitos, tutucas, puflitos y otras golosinas tradicionales, Hildo Serafín Baraona se transformó con el paso de los años en una figura inconfundible de la vida social de Villa María. Su presencia constante en distintos predios deportivos marcó a fuego la infancia y juventud de miles de deportistas locales.

Históricamente, era una fija encontrarlo en las tribunas de la Plaza Manuel Anselmo Ocampo durante los partidos oficiales. Sin embargo, su trabajo no se limitó al fútbol: también acompañó activamente las jornadas de rugby en las canchas del Jockey Club y San Martín, como así también los concurridos encuentros de veteranos en el predio de AFUCO y las distintas canchas de la Liga de la ciudad. Su labor siempre trascendió la mera venta ambulante; su respeto, su sonrisa permanente y su calidez humana lo consagraron como un verdadero símbolo del deporte villamariense.

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