Una nueva investigación por presunta asociación ilícita y estafas telefónicas vuelve a poner el foco sobre el Servicio Penitenciario de Villa María. En las últimas horas, la Justicia ordenó la detención e imputación de cuatro internos alojados en el establecimiento carcelario de barrio Belgrano. La medida fue dispuesta por el fiscal de Venado Tuerto (Santa Fe), Damián Casullo, quien lidera la causa penal originada a partir de reiteradas denuncias por maniobras fraudulentas cometidas en territorio santafesino.
Exhortos y sospechas de complicidad interna y externa
Tras la orden judicial, se enviaron de manera formal los exhortos correspondientes desde la provincia de Santa Fe para notificar las imputaciones a los cuatro reclusos involucrados. El fiscal Casullo busca determinar con precisión el alcance real de esta organización delictiva, identificar el rol exacto de cada uno de los implicados y rastrear el circuito financiero que seguía el dinero obtenido de manera ilícita.
La línea de investigación principal no se limita únicamente a los cuatro internos imputados. Los investigadores intentan establecer de forma urgente si existieron complicidades o ayudas operativas dentro del propio penal de Villa María, así como la participación activa de colaboradores externos que operaban desde fuera de los muros de la prisión para cobrar el dinero de las estafas.
Celulares, anotaciones clave y facas en los pabellones
Las imputaciones se materializaron inmediatamente después de una intensa requisa llevada a cabo por efectivos de la División Unidad Operativa Federal Villa María de la Policía Federal Argentina. El procedimiento fue autorizado de manera oficial por la jueza de Control y Faltas local, María Soledad Dottori, bajo el requerimiento del fiscal santafesino.
Durante el allanamiento en los pabellones, las fuerzas federales lograron secuestrar más de diez teléfonos celulares, tarjetas SIM, cargadores, cables y diversas anotaciones manuscritas. Fuentes del caso revelaron que en dichos papeles se encontraban registrados alias bancarios, números de CBU y contactos telefónicos que resultarán vitales para el peritaje técnico. Asimismo, se detectó una alarmante cantidad de elementos cortopunzantes de fabricación casera, conocidos como facas, ocultos en distintos sectores de la unidad penitenciaria.
El fantasma de la megacausa del Pabellón 11
Este nuevo escándalo judicial se desata pocos días después de que la cárcel de Villa María fuera escenario de un fallo histórico en la provincia. Recientemente, la Cámara 10ª del Crimen de Córdoba condenó a un total de 25 personas que integraban una red de estafas telefónicas que operaba de manera sistemática desde el pabellón 11 del mismo establecimiento.
Aquel antecedente inmediato demostró la connivencia institucional en este tipo de delitos, ya que entre los condenados figuró el mismísimo exdirector de la cárcel de Villa María, Andrés Américo Aciar, sentenciado a nueve años y seis meses de prisión tras ser considerado jefe de la asociación ilícita. La actual causa del fiscal Casullo reaviva las alarmas sobre los controles internos y la persistencia de estas modalidades delictivas intramuros.

