A casi un mes del trágico episodio que conmocionó a la comunidad, los avances en la instrucción judicial permitieron reconstruir en detalle cómo se desencadenó el ataque mortal contra Jessica Núñez, ocurrido la madrugada del pasado 13 de agosto en Villa Nueva. La investigación judicial sumó en las últimas semanas elementos clave que precisan la mecánica de la agresiva secuencia que terminó con la vida de la mujer trans.
Un reclamo barrial que derivó en agresión mortal
El violento suceso tuvo lugar frente a la vivienda de la familia Rogero, ubicada sobre la calle San Luis al 200, en pleno barrio La Floresta. Según los datos que constan en el expediente, todo comenzó con una acalorada discusión previa que involucraba a Johana Mailén Rogero, de 22 años, a su padre Cristian “Gringo” Rogero y a otros vecinos de la zona.
En medio de ese altercado irrumpió la víctima, quien habría sido increpada directamente por la joven en el marco del conflicto barrial. La tensión verbal escaló rápidamente hasta que, según la hipótesis que sostiene de manera firme la fiscalía, Johana Rogero tomó un cuchillo y le propinó a Núñez una estocada certera en la zona inferior del abdomen.
Ataque en el suelo y acusación contra los implicados
La reconstrucción oficial indica que la violencia no cesó con la herida de arma blanca. Una vez que Núñez cayó desmoronada al suelo como consecuencia del puntazo, la agresora le habría asestado además una patada en la cabeza, combinación de lesiones que terminó resultando fatal.
Por este hecho, Johana Mailén Rogero se encuentra imputada como supuesta autora de homicidio simple y permanece sindicada como la principal responsable del ataque. En tanto, la situación de su padre, Cristian Rogero, difiere en la ejecución pero no en la gravedad penal: aunque la fiscalía no le atribuye agresiones físicas directas sobre la víctima, se lo responsabiliza por su presunta inacción deliberada durante el ataque, conducta que para los investigadores resulta determinante para encuadrarlo como partícipe necesario del mismo delito.
Estrategias defensivas y medidas periciales en la causa
Durante la instancia de indagatorias, los acusados adoptaron posturas divergentes ante la justicia. Cristian Rogero optó por brindar su propia versión de los hechos, aunque se negó a responder las preguntas formuladas por la fiscalía. Por su parte, la principal imputada, Johana Rogero, prefirió abstenerse de declarar siguiendo la recomendación de su nuevo abogado defensor, Diego Julián.
Como parte de las medidas orientadas a sostener la acusación de cara a una eventual elevación a juicio, el Ministerio Público Fiscal ordenó la realización de pericias interdisciplinarias a ambos detenidos. Estos estudios psicológicos y psiquiátricos buscan determinar las condiciones mentales de los imputados y certificar si contaban con la capacidad plena de comprender y dirigir sus acciones al momento de perpetrar el crimen en barrio La Floresta.

