Asociación de Semilleros Argentinos Urge Adhesión a UPOV 91: ‘Un Paso Decisivo’

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La Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) ha emitido una contundente declaración en medio del debate nacional sobre la regulación de semillas, posicionándose firmemente a favor de la adhesión a UPOV 91 y advirtiendo sobre las consecuencias de no hacerlo.

En un pronunciamiento oficial, la entidad que agrupa a los semilleros del país subrayó la importancia estratégica de adoptar el Convenio Internacional para la Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV 91) como pilar para el desarrollo y la modernización del sector agropecuario argentino. Según la ASA, esta adhesión es crucial para fomentar la inversión en investigación y desarrollo genético, garantizando un marco legal que proteja las innovaciones y estimule la creación de nuevas variedades vegetales.

Desde la Asociación de Semilleros Argentinos, remarcaron que “la adhesión a UPOV 91 es un paso decisivo” para el futuro de la agricultura nacional. Sus representantes fueron enfáticos al señalar que “si no adherimos, seguimos apostando al atraso”, subrayando la urgencia de alinear la normativa argentina con los estándares internacionales para no comprometer la competitividad ni las oportunidades de crecimiento en el mercado global.

Este posicionamiento se enmarca en un prolongado y complejo debate en Argentina sobre la Ley de Semillas, una normativa que busca actualizar el marco legal vigente para adaptarlo a las realidades tecnológicas y comerciales del siglo XXI. Diversos actores del sector agropecuario, incluyendo productores, semilleros, obtentores y organizaciones agrarias, han expresado sus posturas, generando un diálogo intenso sobre el equilibrio entre la protección de la propiedad intelectual de las nuevas variedades y el acceso a las semillas por parte de los agricultores.

La propuesta de UPOV 91, en particular, busca fortalecer los derechos de los obtentores de variedades vegetales, otorgándoles mayor control sobre el uso y la comercialización de sus creaciones. Sus defensores argumentan que esto incentiva la innovación y la llegada de nuevas tecnologías al campo, mientras que sus detractores plantean preocupaciones sobre el impacto en el sistema de uso propio de los agricultores y la soberanía alimentaria.

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