La ilusión de un padre y su hijo por emprender en el corazón de Barrio Ameghino se ha transformado en desesperación. En apenas tres meses desde su apertura, el nuevo bar instalado en el Club Ateneo Familiar ha sido víctima de la inseguridad en tres ocasiones, una situación que ha puesto a sus propietarios al borde del cierre.
El establecimiento, que representa el sueño gastronómico de esta dupla familiar, se encuentra en un punto neurálgico del barrio, buscando ofrecer un nuevo espacio de encuentro y disfrute para los vecinos. Sin embargo, la recurrencia de los hechos delictivos ha empañado el inicio de esta aventura empresarial. Cada incidente no solo implica pérdidas materiales, sino también un profundo desgaste emocional y económico para los dueños, quienes invirtieron tiempo y recursos en este proyecto. La frecuencia de los ataques, «tres veces en menos de tres meses», subraya una alarmante vulnerabilidad que pone en jaque la viabilidad del negocio.
Álvaro, uno de los socios y propietario, expresó con evidente frustración la difícil encrucijada que atraviesan: «Nos preguntamos si tenemos que cerrar». Esta declaración refleja la angustia y la incertidumbre que los embargan ante la imposibilidad de desarrollar su actividad con normalidad y seguridad.
La situación de este bar no es un hecho aislado y resalta la creciente preocupación por la inseguridad que afecta a pequeños y medianos emprendimientos en la ciudad. Los nuevos negocios, que a menudo operan con márgenes ajustados, son particularmente vulnerables a los golpes del delito, ya que cada incidente puede significar un revés irrecuperable. La persistencia de estos ataques en un lapso tan corto subraya la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y apoyo a los comerciantes locales que apuestan por el desarrollo económico de Villa María. El Club Ateneo Familiar, como espacio comunitario que alberga el emprendimiento, también se ve indirectamente afectado por la percepción de inseguridad en sus instalaciones.

