La emblemática compañía láctea SanCor Cooperativas Unidas Limitada (CUL) ha solicitado su propia quiebra ante la Justicia en las últimas horas, marcando un punto crítico en su prolongada crisis. La presentación se realizó en el Juzgado de Rafaela, provincia de Santa Fe, después de más de un año en concurso preventivo de acreedores y con una deuda que asciende a los 120 millones de dólares.
La decisión de la cooperativa, uno de los nombres más reconocidos en la industria alimentaria argentina, llega tras verse imposibilitada de avanzar con el proceso de reestructuración de su pasivo. Esta situación subraya la magnitud de los desafíos financieros que SanCor ha enfrentado durante un extenso período, culminando en esta drástica medida.
El Colapso de un Concurso Preventivo
El pedido de quiebra se produce luego de un esfuerzo fallido por sanear las finanzas de la empresa a través del concurso preventivo, un mecanismo legal diseñado para permitir a las compañías en crisis reorganizarse y negociar con sus acreedores. Sin embargo, la magnitud de la deuda y la complejidad de la situación habrían llevado a la dirección de SanCor a declarar su incapacidad de continuar bajo este esquema.
La cifra de US$120 millones de deuda es un indicativo claro de la presión financiera que pesaba sobre la cooperativa. Este monto no solo representa compromisos con proveedores y entidades financieras, sino que también refleja la dificultad para mantener operativas sus plantas y garantizar el flujo de producción y comercialización de sus productos lácteos.
Un Legado en Crisis y su Impacto Potencial
La noticia de la solicitud de quiebra de SanCor resuena profundamente en la industria láctea y en el sector agropecuario de Argentina. Fundada en 1938, SanCor ha sido un pilar fundamental en el desarrollo económico de varias regiones del país, especialmente en la cuenca lechera central, y su nombre es sinónimo de tradición y calidad para varias generaciones de argentinos.
Aunque la fuente no detalla el impacto inmediato, una situación de esta envergadura genera incertidumbre entre productores, empleados y el mercado en general. La región de Villamaría y sus alrededores, con una fuerte impronta agroindustrial, sigue de cerca estos acontecimientos, consciente de la interconexión de la cadena de valor láctea a nivel nacional.

