Elegir un protector solar guiándose únicamente por el número del Factor de Protección Solar (FPS) es una práctica obsoleta y poco segura para la salud cutánea. Esta es la principal conclusión de una investigación científica pionera defendida en la sede Villa María de la Universidad del Gran Rosario (UGR). El estudio, titulado “Eficacia y perfil de seguridad de 10 ingredientes fotoprotectores orgánicos y su implicancia en la práctica cosmetológica”, marca un hito académico al ser presentado por Fernanda Castro y Mariela Pérez, integrantes de la histórica primera promoción de Licenciadas en Cosmetología de Argentina.
Más allá del FPS: la ciencia detrás de la formulación
El trabajo de investigación, que contó con la dirección de la licenciada Victoria Sánchez, propone un cambio de paradigma absoluto en la práctica profesional y en el consumo cotidiano. Las autoras sostienen que la recomendación de un fotoprotector debe evolucionar desde la simple observación del número de FPS en el envase hacia una evaluación científica e integral de la formulación (Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos o INCI), analizando en detalle la eficacia y el perfil de seguridad de cada componente.
Entre los parámetros críticos evaluados por las investigadoras se destacan el espectro de protección real frente a las radiaciones UVA y UVB, la fotoestabilidad de los filtros utilizados, el nivel de absorción sistémica en el organismo y la generación de especies reactivas de oxígeno. Asimismo, el estudio profundiza en los riesgos de reacciones cutáneas adversas y analiza la evidencia científica disponible sobre el potencial de ciertos ingredientes para actuar como disruptores endocrinos.
“Elegir un fotoprotector ya no debería significar mirar únicamente el FPS; implica interpretar la evidencia científica, comprender la formulación y recomendar de manera personalizada según las características y necesidades de cada piel”, sintetizan las autoras Castro y Pérez.
El rol clave del profesional universitario en la salud de la piel
La investigación fundamenta la necesidad de contar con la intervención de profesionales de la cosmetología que posean formación universitaria y criterio clínico. Lejos de las recetas genéricas o las recomendaciones comerciales masivas, un profesional capacitado tiene las herramientas para interpretar la literatura científica vigente y seleccionar la alternativa más adecuada y segura para cada individuo.
Bajo este enfoque, la prescripción de un protector solar debe ser un proceso estrictamente personalizado. Los profesionales deben considerar variables como el biotipo cutáneo, el fototipo, el estado de la barrera de la piel, el contexto de exposición solar de la persona y sus objetivos particulares, aplicando siempre un riguroso criterio basado en la evidencia.
“Ser parte de la primera promoción de Licenciadas en Cosmetología de Argentina refleja la evolución de una profesión que nació desde el oficio y que hoy continúa fortaleciéndose desde la formación académica. Nuestro desafío es transformar el conocimiento científico en mejores decisiones para el cuidado de la salud de las personas”, destaca Fernanda Castro.
De la Patagonia a Villa María: un proyecto con impacto social
El logro académico de Fernanda Castro se entrelaza con una historia de arraigo y desarrollo local. Oriunda de la Patagonia, Castro se radicó en Villa María hace trece años, donde consolidó Solara Consultorios, un espacio de salud integral que nació originalmente en Comodoro Rivadavia. En la actualidad, codirige este proyecto junto a la kinesióloga Melisa Corsini, promoviendo un abordaje interdisciplinario mediante una red de derivación médica de confianza.
Además de su labor clínica, Castro lidera el proyecto «Mujer Alquimista», una plataforma desde la cual dicta capacitaciones y encuentros gratuitos para cosmetólogas de todo el país. Esta iniciativa busca democratizar el conocimiento científico y facilitar la actualización constante de aquellas profesionales que iniciaron su camino desde el oficio y que hoy buscan en la academia herramientas para jerarquizar su actividad.
Un hito para la profesionalización académica en el país
La Licenciatura en Cosmetología de la Universidad del Gran Rosario (UGR) es dirigida a nivel nacional por la licenciada Gabriela Di Mauro, considerada una referente e impulsora clave de esta propuesta académica. La carrera ha marcado un antes y un después en Argentina al consolidar el acceso a una formación de grado universitaria basada en el pensamiento crítico y la investigación.
La presentación de esta tesina en la sede local de Villa María no solo representa un éxito individual para las nuevas graduadas, sino que consolida un avance definitivo para la disciplina. La cosmetología moderna se posiciona así como una rama de la salud cada vez más científica, interdisciplinaria y comprometida con la prevención y el bienestar de la comunidad.

