En una jornada marcada por la solidaridad y el esfuerzo propio, el payaso «Maderita» llenó de color las calles de Villa María. Detrás del maquillaje y la peluca se encuentra Nazareno, un carpintero de 50 años vecino de barrio Lamadrid, quien junto a su esposa Cintia llevó adelante una caravana solidaria en bicicleta que se extendió durante cinco horas, repartiendo juguetes, globos y centenares de golosinas a los niños de diversos sectores de la ciudad.
Una travesía sobre dos ruedas por los barrios villamarienses
La actividad comenzó a las 13:00 horas en la plaza de barrio Lamadrid, el punto de partida de un extenso itinerario que concluyó a las 18:00 horas. A bordo de su bicicleta, Maderita transportó y distribuyó juguetes, globos y unas 500 bolsitas de golosinas que fueron recibidas con entusiasmo por los más pequeños.
El recorrido no se limitó a su sector residencial. La caravana solidaria abarcó un amplio trazado que incluyó los barrios San Martín, 400 Viviendas, San Nicolás, Nicolás Avellaneda, Botta y Carlos Pellegrini. Además, el querido personaje visitó dos de los principales espacios verdes de la ciudad: el Parque Pereira y el Parque de la Vida, logrando una cobertura masiva en los sectores más populares.
La fe y el agradecimiento como motores de una iniciativa a pulmón
Este despliegue de alegría no cuenta con el respaldo de grandes estructuras ni financiamiento externo; se sostiene exclusivamente gracias al trabajo y el compromiso de la pareja. Para Nazareno, esta labor es una forma de retribuir a la comunidad las bendiciones recibidas en su vida cotidiana, vinculadas al empleo y el bienestar familiar.
“Esto nace y se hace a pulmón, siempre en agradecimiento de tener todo lo que tenemos nosotros”, compartió Nazareno en diálogo con la prensa, al tiempo que remarcó el pilar espiritual que sostiene su cruzada: “Mi gran jefe y mi guía es Dios”.
Un compromiso solidario que se renueva en Navidad y hospitales
La labor comunitaria de Nazareno y Cintia no es un hecho aislado de una sola tarde. Desde hace tres años, la pareja ha consolidado un proyecto solidario que se activa en fechas clave del calendario. Durante la época navideña, el carpintero cambia el traje de payaso por el de Papá Noel para salir a las calles a repartir caramelos y mantener viva la ilusión de la infancia.
Asimismo, esta red de contención se extiende hacia el ámbito de la salud. En colaboración con un grupo de amigos que se caracterizan como superhéroes, Nazareno visita periódicamente el Hospital local. El objetivo de estas intervenciones es llevar juguetes y un momento de distracción a los niños y niñas que se encuentran internados, demostrando que la empatía y el oficio de hacer sonreír son herramientas poderosas de transformación social.

