Un dramático episodio que mantuvo en vilo a la Central de Comunicaciones de la Departamental General San Martín terminó con un final feliz gracias a la rápida y templada intervención policial. Una sargento ayudante logró guiar con éxito, a través de una llamada telefónica al 911, las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) que le salvaron la vida a una beba de apenas 9 meses de edad que presentaba un cuadro severo de asfixia.
La llamada de emergencia que activó el protocolo de rescate
El suceso comenzó a desencadenarse exactamente a las 21:15 horas, cuando una joven madre de 28 años se comunicó desesperada a la línea de emergencias. Su pequeña hija no respiraba y su piel ya presentaba una tonalidad morada, lo que desató una crisis de nervios en la progenitora que dificultaba la transmisión de las indicaciones de primeros auxilios.
La sargento ayudante Luciana Yugar, la operadora que atendió el llamado, relató la complejidad de esos primeros instantes:
«Pedía auxilio, auxilio, no se la podía calmar porque trato de calmarla primero para poder guiarla. En ese momento también voy pidiendo asistencia a los móviles para que se lleguen, para que me colaboren también con la ambulancia»
, recordó sobre la tensión inicial en la central.
Un intermediario clave para ejecutar las maniobras de RCP
Ante la imposibilidad de serenar a la madre por el estado de shock, la uniformada tomó una decisión táctica crucial: apoyarse en una tercera persona. Al escuchar una voz masculina de fondo en la vivienda, Yugar solicitó de inmediato que le transfirieran el teléfono a este acompañante, quien se encontraba con la mente más despejada para seguir las instrucciones técnicas.
«Escucho la voz que había un masculino al lado, le digo: «Pasale el teléfono». Y bueno, él estaba un poco más calmado y le digo: «Bueno, andá guiándola, yo te voy diciendo más o menos cómo podemos ir haciendo hasta que llegue la ambulancia»»
, detalló la agente de la Policía de Córdoba respecto al puente de comunicación que tendió para salvar a la menor.
El instante del llanto que trajo el alivio en la línea
A partir de ese momento, la sargento comenzó a dictar de forma pausada y precisa las maniobras de reanimación cardiopulmonar adaptadas para lactantes, con el objetivo de liberar las vías aéreas obstruidas de la beba. El intermediario replicaba las órdenes en tiempo real, indicándole a la madre la postura correcta para colocar a la criatura y la frecuencia de las compresiones.
«Él le iba explicando cómo tenía que hacer, cómo tenía que poner al bebé, cómo le teníamos que hacer los masajitos, y bueno, y ahí siento el llanto y ya le digo: «Ya está»»
, rememoró Yugar con profunda emoción. A pesar de que la menor ya respiraba, el estado de shock de la madre persistía:
«Igualmente ella seguía, le digo: «Calmate que ya está, tratá de calmarte que ya está porque el bebé te necesita». Así que bueno, eso fue… fueron minutos largos, pero bueno, poder ayudarla y yo sentir el llanto del bebé fue emocionante»
, agregó.
Quince minutos eternos y el traslado de urgencia
La operadora policial estimó que toda la secuencia telefónica se prolongó durante 15 minutos ininterrumpidos de extrema tensión, donde la llegada de los recursos logísticos al sector se sentía demorada por la urgencia del caso.
«Habrán sido 15 minutos, yo creo, en todo. Eternos, sí. Que no llegábamos, le digo yo, que no llegaban el móvil»
, sinceró.
Finalmente, ante la premura de la situación, vecinos de la familia colaboraron de forma solidaria para trasladar a la beba hacia el Hospital de Villa Nueva. En el trayecto, un patrullero policial que arribó al lugar sirvió de escolta, abriendo paso con las sirenas para agilizar el ingreso al centro de salud local.
La complejidad de salvar vidas a la distancia
Con dos décadas de servicio en la Policía de Córdoba, esta intervención significó un hito profesional para la sargento ayudante Luciana Yugar, quien nunca se había enfrentado a la necesidad de coordinar maniobras de reanimación sin tener contacto visual con el paciente.
«Vía telefónica, sí, es la primera vez. Y es que no es lo mismo porque no ves, o sea, uno se imagina la situación, pero no sabés cómo o qué tamaño es el bebé o cómo puede ser ella o cómo puede estar la madre. Uno trata, o se imagina más o menos, para poder guiarla»
, reflexionó la suboficial sobre los desafíos de la teleasistencia en emergencias.
Tras finalizar su turno, la vocación de servicio llevó a la operadora a acercarse personalmente hasta el nosocomio villanovense para constatar el estado de salud de la pequeña. Allí pudo confirmar que la menor se encontraba estable y fuera de peligro, cursando un cuadro de fiebre asociado a un estado gripal que habría desencadenado el incidente respiratorio inicial.

