La escalada en los costos del mercado inmobiliario ha transformado el acceso a la vivienda en uno de los principales obstáculos para la continuidad de los estudios superiores en la región. En Villa María, la crisis habitacional está forzando a numerosos alumnos de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) a poner en pausa sus carreras por cuatrimestres enteros o a encarar extensos viajes diarios desde sus localidades de origen para no abandonar las aulas.
Interrupción temporal y traslados diarios para no postergar el futuro
La problemática impacta de lleno en la dinámica académica local. Ante la detección de inasistencias prolongadas, la casa de altos estudios realiza relevamientos periódicos para conocer los motivos del ausentismo. Las respuestas reflejan una realidad económica compleja que excede el ámbito estrictamente pedagógico.
«Ante las preguntas que solemos hacerles a estudiantes que vemos que se ausentan en algunos cuatrimestres, en alguno de los casos nos han señalado y te diría que la principal causa es que no han dejado la carrera, pero que momentáneamente no pueden sostener los alquileres», advirtió la vicerrectora de la UNVM, Elizabeth Theiler, en el marco de la reciente inauguración de la Casa del Estudiante.
La autoridad universitaria remarcó que, en estos casos, no se trata de una deserción definitiva, sino de un freno momentáneo motivado por la imposibilidad de afrontar los gastos de alojamiento en la ciudad. Paralelamente, una parte significativa del alumnado ha optado por migrar nuevamente a sus pueblos natales y desplazarse a diario para asistir a clases, aprovechando las franquicias de transporte vigentes.
«Quienes están a menos de 100 km y por tener el boleto gratuito, están viajando porque definitivamente han tenido que migrar», precisó Theiler.
Plazas saturadas y una nueva alternativa para la región
La alta demanda habitacional sobrepasa de manera constante la capacidad de infraestructura propia que posee la universidad en su campus. La vicerrectora confirmó que las residencias de la UNVM se encuentran permanentemente al límite de su ocupación, albergando tanto a alumnos como a docentes, por lo que la incorporación de nuevas iniciativas públicas resulta clave para descomprimir la situación.
En este escenario, la apertura de la Casa del Estudiante surge como una respuesta directa para complementar la oferta existente. El espacio, impulsado por el Ente Regional de Desarrollo (EnRed) con el respaldo del Gobierno provincial y un consorcio de municipios, funciona en las instalaciones de un antiguo hotel reacondicionado. El establecimiento dispone de 60 plazas distribuidas en 30 habitaciones dobles situadas en el área céntrica de Villa María.
Theiler valoró que este proyecto facilita una gestión directa desde las comunidades de origen, señalando que la iniciativa representa «una gran oportunidad para estudiantes, pero también para las familias», al permitir que los propios municipios canalicen las solicitudes junto a los allegados de los ingresantes.
Un obstáculo estructural que afecta a las universidades de todo el país
La situación observada en la ciudad se enmarca dentro de un fenómeno nacional. Informes sobre el mercado inmobiliario estudiantil señalan que los jóvenes que migran a los grandes centros universitarios del país —como Buenos Aires, Córdoba, Rosario, La Plata y Villa María— enfrentan severas barreras de ingreso, que van desde la escasez de oferta de alquileres tradicionales hasta las exigencias de garantías propietarias o recibos de sueldo locales que las familias del interior no pueden cumplir.
Frente a este contexto, la comunidad estudiantil despliega diversas estrategias de supervivencia económica: retrasar la búsqueda de departamento, agruparse entre varias personas para compartir gastos o recurrir a instrumentos como seguros de caución. En el plano institucional, las alianzas entre bloques de municipios y universidades se consolidan como una de las alternativas más firmes para garantizar que el costo del alojamiento no deje a los jóvenes fuera de la educación superior.

