El centro de Villa María se transformó durante la tarde del viernes y el sábado en el escenario de una concurrida jornada de Halloween. Centenares de niños, niñas y familias enteras ganaron las calles céntricas luciendo variados disfraces y dándole una fisonomía colorida a la zona comercial de la ciudad.
Caramelos, mapas lúdicos y la búsqueda del premio mayor
La festividad contó con la participación activa del sector mercantil. Más de 30 locales comerciales se adhirieron a una propuesta comunitaria que invitó a los más pequeños a realizar un circuito guiado por los distintos establecimientos. Con bolsas y recipientes con forma de calaveras en mano, la consigna principal de los niños fue la tradicional recolección de golosinas.
De manera complementaria, la iniciativa incluyó una dinámica interactiva: en cada comercio visitado, los participantes podían sumar puntos para acceder posteriormente a un sorteo especial. Esta modalidad buscó dinamizar el tránsito peatonal y promover la interacción directa entre los vecinos y los comerciantes de la zona.
Decoración especial y un respiro para el comercio local
La atmósfera festiva también se reflejó en la infraestructura del sector. Diversos negocios adecuaron sus vidrieras y espacios interiores con ambientaciones alegóricas a la fecha, acompañando el desplazamiento de los caracterizados personajes que circularon durante ambas tardes.
De este modo, la celebración de Halloween se consolidó en la ciudad como una alternativa recreativa de amplia convocatoria familiar, logrando combinar el entretenimiento infantil con un estímulo directo al movimiento económico y a las ventas del área céntrica villamariense.

