Una enfermedad fúngica conocida, el carbón de la panoja, ha resurgido con inusitada virulencia en los cultivos de maíz del sudeste cordobés, encendiendo alarmas por su capacidad de “hacer polvo los rindes” y obligando a intensificar el monitoreo y las estrategias preventivas.
Las continuas precipitaciones en la región de Villamaría han generado un escenario de alta preocupación para los productores de soja, con un informe reciente señalando condiciones ideales para la proliferación de enfermedades de fin de ciclo como Cercospora y Septoria, exigiendo una respuesta rápida en el manejo de cultivos.