En un acto de reconocimiento a la excepcional dedicación y el heroísmo en el cumplimiento del deber, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, ha ascendido a dos efectivos policiales cuya incansable labor culminó con el hallazgo de Esmeralda, la niña de dos años que había desaparecido en la localidad de Cosquín el pasado 18 de marzo.
Los agentes fueron pieza clave en el exitoso operativo de búsqueda que mantuvo en vilo a toda la comunidad. Tras más de 24 horas de angustia y un rastrillaje exhaustivo en una compleja zona serrana, lograron localizar a la menor sana y salva. Lo que resalta aún más su compromiso es que ambos efectivos habían concluido su turno de servicio, pero decidieron voluntariamente continuar participando activamente en las tareas de búsqueda, poniendo el bienestar de la niña por encima de su descanso personal y demostrando una profunda vocación de servicio. Uno de los efectivos reconocidos fue Lucas Badra, cuyo nombre se destacó en la información original.
Este gesto de la máxima autoridad provincial subraya la importancia del servicio público y la vocación de proteger a los ciudadanos. ‘Actos como este demuestran el compromiso inquebrantable de nuestra fuerza policial con la seguridad y el bienestar de cada cordobés, especialmente de nuestros niños’, habría expresado el gobernador Llaryora, destacando la valentía y la persistencia de los agentes en una situación de alta complejidad.
La desaparición de Esmeralda, una niña de tan solo dos años, generó una profunda conmoción y una masiva movilización de recursos y personal de seguridad en la región de Cosquín. La historia tuvo un final feliz gracias a la tenacidad y el profesionalismo de las fuerzas de seguridad, y en particular, a la abnegación de estos dos policías. Su accionar no solo permitió el reencuentro de una familia, sino que también reforzó la confianza de la ciudadanía en sus instituciones, demostrando que la entrega y el servicio van más allá de las horas de trabajo y se convierten en un verdadero ejemplo para la sociedad.

