Fabricaciones Militares busca inversores: el plan para Villa María

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La firma estatal Fabricaciones Militares ha iniciado un profundo proceso de transformación estructural tras su reciente conversión en Sociedad Anónima Unipersonal (SAU). Bajo este nuevo modelo jurídico, la empresa busca atraer de forma urgente inversiones privadas que le permitan ampliar su capacidad productiva y posicionarse con fuerza en un mercado internacional altamente demandante de insumos para la industria de la defensa, un escenario reactivado por los actuales conflictos geopolíticos.

Villa María en el centro de la demanda mundial de pólvora

La fábrica ubicada en Villa María se erige como una de las piezas fundamentales y más estratégicas dentro del plan de expansión diseñado por la conducción de la firma. El objetivo principal para la sede local es sumamente ambicioso: cuadruplicar la capacidad de producción de pólvoras, incrementar de manera sostenida la elaboración de nitrocelulosa e incluso volver a avanzar en la fabricación de TNT.

«Hoy existe un déficit mundial de este tipo de insumos porque Rusia está fuera del mercado y China no está vendiendo. Quien logre potenciar esa capacidad desde Villa María tiene en sus manos una demanda global asegurada», explicó Pablo Glöggler, presidente de Fabricaciones Militares, en declaraciones a La Voz del Interior.

La reconfiguración de la empresa, que actualmente cuenta con una planta de personal de aproximadamente 1.100 trabajadores distribuidos entre las sedes de Villa María, Río Tercero, Azul, Fray Luis Beltrán y su sede central, apunta a modernizar el modelo de negocios. Desde la presidencia aseguran que la incorporación de socios privados aportará el capital, la tecnología y el acceso a nuevos mercados internacionales necesarios para ganar agilidad, sin que el Estado nacional desprenda por completo su control.

El retorno de la producción de munición pesada tras 30 años

Entre los proyectos comerciales más destacados que se evalúan para esta nueva etapa se encuentra la recuperación de la fabricación de munición para tanques de guerra, una actividad industrial de alta complejidad que la empresa estatal no desarrolla desde hace casi tres décadas. Según indicaron desde la conducción de la SAU, si las inversiones privadas logran concretarse y se consolida el incremento de la producción, no se descarta la posibilidad de reincorporar personal especializado para operar las nuevas líneas productivas que se habiliten.

La alarma de ATE por el control accionario y el destino de las áreas químicas

La perspectiva de los trabajadores organizados dista significativamente del optimismo oficial. Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) reconocen la existencia de este proceso de cambios estructurales, pero advierten con preocupación la falta de precisiones sobre el rumbo definitivo de la empresa y la ausencia de garantías respecto a la continuidad de todas las áreas productivas vigentes.

David Salto, secretario gremial de ATE en Río Tercero, manifestó la profunda inquietud que existe en las plantas de la región ante las versiones que indican la posible venta de hasta el 51% de las acciones de la compañía a un grupo inversor de origen checo. El temor principal radica en que el nuevo socio mayoritario priorice únicamente las áreas de pólvoras y explosivos, que hoy gozan de alta rentabilidad internacional, relegando o desactivando los sectores químico y metalmecánico.

«Lo que nos genera dudas es que el pliego no aclara cuál será el desarrollo productivo; no tenemos en claro el norte de la producción», advirtió el dirigente gremial.

A esta incertidumbre sobre el modelo de negocios se suma el reclamo por la pérdida del poder adquisitivo de los operarios, que según los registros del sindicato alcanza un 62% en los últimos dos años. Asimismo, desde el gremio lamentaron la falta de participación de los gobiernos municipales y provinciales en una discusión que consideran clave para el desarrollo industrial de la región, donde actualmente las plantas de Villa María y Río Tercero concentran de forma conjunta a cerca de 600 trabajadores.

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