Caso Beltrán: declaró Magalí Beltrán y sigue detenida en Bouwer

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La causa que investiga el presunto secuestro y las torturas sufridas por Carlos Beltrán continúa avanzando a paso firme en la Justicia de Villa María. Mientras el joven herido sigue recuperándose de las graves lesiones que sufrió durante el violento episodio, su hermana, Magalí Beltrán, permanece detenida en el marco de una investigación paralela vinculada al posterior incendio de la vivienda donde habrían ocurrido los hechos de violencia.

La novedad judicial fue confirmada por la abogada Fernanda Sosa, quien ejerce un doble rol clave en el caso: es la defensora de Magalí y, al mismo tiempo, representa como querellante al propio Carlos Beltrán en la causa principal que investiga las agresiones y la privación de la libertad.

Indagatoria presencial y el camino hacia un pedido de excarcelación

La letrada informó que Magalí Beltrán fue trasladada especialmente desde el Establecimiento Penitenciario de Bouwer para prestar declaración indagatoria de manera presencial ante las autoridades judiciales locales. El procedimiento marca un hito formal en la situación procesal de la mujer.

“Se nos puso en conocimiento de los hechos que se le imputan. A partir de hoy voy a tener acceso al expediente electrónico para poder valorar la prueba”, explicó la abogada Fernanda Sosa respecto al trámite de la indagatoria.

La joven se encuentra imputada por los delitos de violación de domicilio e incendio, en una causa secundaria que también tiene a otros dos acusados en la mira. La defensora adelantó que, una vez analizada en profundidad la prueba reunida por la Fiscalía de Instrucción, presentará formalmente un pedido de excarcelación para su defendida.

“Probablemente solicite un pedido de libertad, pero ahora la Fiscalía tiene los plazos que establece el Código Procesal Penal para resolver la situación procesal de Magalí”, indicó Sosa.

Ocho detenidos y dos líneas de investigación en paralelo

La detención de Magalí Beltrán fue ordenada por la fiscal Juliana Companys, quien también dispuso los arrestos de un primo de Carlos Beltrán y de dos excuñados de la familia. A todos ellos se los acusa de haber participado activamente en el incendio de la vivienda de barrio La Calera, el mismo inmueble donde Carlos permaneció privado de su libertad y fue sometido a una brutal golpiza que casi le cuesta la vida.

Con estos últimos procedimientos, el caso ya suma un total de ocho personas arrestadas, aunque no todas enfrentan las mismas imputaciones ni el mismo grado de responsabilidad ante la ley. La Fiscalía ha dividido el complejo escenario en dos expedientes diferenciados.

Por un lado, cuatro de los detenidos están acusados directamente por la presunta privación ilegítima de la libertad y las severas lesiones sufridas por Carlos Beltrán. Por el otro, Magalí y los restantes tres imputados afrontan la investigación en curso por el incendio intencional de la vivienda de La Calera y otros hechos relacionados con los procedimientos posteriores al ataque.

El drástico giro: de encabezar el reclamo de justicia a la cárcel

El arresto de Magalí Beltrán causó un fuerte impacto y sorpresa en la comunidad villamariense debido a que se produjo pocas horas después de que ella misma encabezara una movilización frente a los Tribunales locales junto al resto de su familia. En aquella manifestación pública, la mujer exigía con firmeza la detención de todos los responsables de la agresión contra su hermano.

Durante esa protesta, la familia rechazó tajantemente la hipótesis que sugería que el conflicto se había originado por el supuesto robo de un teléfono celular por parte de Carlos. Según la versión de los allegados a la víctima, el aparato pertenecía legítimamente al joven agredido y el ataque comenzó cuando varias personas intentaron quitárselo por la fuerza.

La reconstrucción del violento ataque en barrio La Calera

De acuerdo con la hipótesis que maneja la Fiscalía de Instrucción, Carlos Beltrán asistió a una reunión con cuatro conocidos en una vivienda ubicada en el barrio La Calera. En ese encuentro se desencadenó una fuerte discusión vinculada al destino de un teléfono celular.

Mientras una de las líneas investigativas sostiene que al joven lo acusaban de haber sustraído el dispositivo, su entorno familiar afirma que en realidad intentaron arrebatárselo y que la resistencia de Carlos fue el desencadenante de la agresión física. La Fiscalía sostiene que la víctima recibió múltiples golpes de puño y patadas por parte de varias personas hasta quedar completamente inconsciente en el suelo.

Tras la paliza, los agresores abandonaron el domicilio y dieron aviso a los familiares de la víctima. Al llegar al lugar, los allegados de Carlos lo encontraron gravemente lesionado, con cortes profundos en la cabeza y en las manos, múltiples traumatismos en el cuerpo y tendido sobre un charco de sangre, cuadro que motivó su urgente traslado e internación.

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