Fractura radical en Villa María: duras acusaciones tras la interna

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El proceso de la interna de la Unión Cívica Radical (UCR) en Villa María ha expuesto una profunda fractura política entre la conducción oficialista de Generación X y el espacio opositor Más Radicalismo. Lo que debía ser una contienda democrática interna derivó en un traumático desenlace dominado por reproches cruzados, impugnaciones y acusaciones de proscripción, evidenciando dos visiones completamente contrapuestas sobre el ejercicio del poder y el rol del partido en el plano local y departamental.

«Fábrica de concejales»: la dura embestida de Néstor Mojica

El dirigente y comerciante panadero Néstor Mojica, quien encabezaba la nómina del circuito local por el espacio opositor Más Radicalismo, apuntó de manera directa contra la conducción actual del partido, presidida por Facundo Díaz. Tras conocerse las resoluciones de la Junta Electoral, Mojica emitió un comunicado público con fuertes críticas al rumbo de la estructura partidaria.

«La UCR de Villa María se convirtió en una fábrica de concejales, limitando su construcción política a candidaturas testimoniales».

El referente opositor sostuvo que el radicalismo villamariense ha sido administrado históricamente con pasividad y en función de intereses personales. Según sus palabras, se ha resignado el protagonismo de la fuerza frente a otros espacios políticos con el único objetivo de asegurarse una banca en el Concejo Deliberante de la ciudad, en lugar de construir un proyecto de poder real. En ese sentido, Mojica remarcó la urgencia de recuperar la vocación de poder de cara a las elecciones de 2027 y reivindicó la línea histórica del partido encarnada por figuras de la talla de Amadeo Sabattini, Arturo Illia, Raúl Alfonsín y el exintendente local Miguel Ángel Veglia.

La nulidad de la lista y la polémica por el «té bingo»

El conflicto escaló a un nuevo nivel luego de que la Junta Electoral declarara la nulidad de la lista presentada por Más Radicalismo, cancelando la posibilidad de que se desarrollaran los comicios internos. Ante este escenario, Mojica difundió un video en el que manifestó que impedir la participación de los afiliados se ha convertido en una costumbre nociva dentro de la estructura partidaria de la UCR.

En su descargo, el dirigente fustigó a los sectores oficialistas que celebraron la cancelación de la contienda electoral y los acusó de haber vaciado de contenido la militancia, reduciéndola a meras actividades recreativas sin debate político de fondo.

«Muchachos, hacer política es más que hacer un té bingo de vez en cuando, porque de esa manera perdimos protagonismo, perdimos vocación de poder».

Mojica sentenció que al radicalismo local le falta coraje para salir a recorrer las calles de Villa María y hablar con los vecinos, advirtiendo con firmeza que el partido no tiene dueños particulares.

La respuesta del oficialismo: «Si hay una ley, hay que cumplirla»

La réplica de la conducción de Generación X no se hizo esperar. El electo titular de la UCR a nivel departamental, Gustavo Lazzuri, rechazó categóricamente las acusaciones de proscripción en declaraciones brindadas a laRadio 90.1. El dirigente oficialista defendió el proceder institucional y fue tajante al señalar que el proceso se ajustó estrictamente a la normativa vigente.

«Si hay una ley, hay que cumplirla».

Lazzuri aclaró que, en un principio, el sector mayoritario intentó prorrogar los mandatos partidarios vigentes con el fin de evitar una interna incómoda y costosa en el complejo contexto social actual. Sin embargo, la falta de consenso entre las distintas líneas internas forzó la convocatoria comicial.

Respecto a la caída de la lista opositora, el dirigente de Generación X argumentó que no se trató de una decisión arbitraria o política, sino de la estricta aplicación de la Carta Orgánica partidaria ante graves irregularidades formales. Según detalló Lazzuri, la Junta Electoral detectó anomalías severas en la presentación de los avales y candidatos de Más Radicalismo, que incluían en sus planillas a personas fallecidas y a ciudadanos que ni siquiera figuraban en los padrones de afiliados de la UCR.

El reflejo de la disputa provincial en el departamento General San Martín

La tensión vivida en el circuito de Villa María y en el Departamento General San Martín es un fiel reflejo de la disputa de poder que atraviesa a la Unión Cívica Radical a nivel provincial. En este tablero, el núcleo Generación X se encolumna detrás del liderazgo del diputado nacional Rodrigo de Loredo, contando en el territorio local con el respaldo clave del legislador departamental Alfredo Nigro y del concejal villamariense Felipe Botta.

Por su parte, el espacio opositor Más Radicalismo agrupa a referentes de peso en la provincia como los exintendentes Ramón Mestre (Córdoba) y Carlos Briner (Bell Ville), el legislador y dirigente alfonsinista Dante Rossi, y el candidato a la conducción provincial Juan Jure.

Tras un reciente plenario de militantes realizado en las instalaciones del Hindú Club de Córdoba, los referentes de Más Radicalismo denunciaron públicamente que darán pelea y que no convalidarán que «el partido de la democracia se transforme en el partido de la proscripción». En la vereda de enfrente, desde Generación X dieron por cerrado el debate político, chicaneando a la oposición al sostener que prefieren apelar y quejarse a través de las redes sociales en lugar de militar activamente en el territorio y cumplir con las normas orgánicas que rigen la vida del partido.

Clave política: el trasfondo de una fractura histórica

El enfrentamiento ventilado en este proceso electoral expone el recelo histórico existente entre la dirigencia tradicional que hoy administra y retiene las bancas legislativas locales y aquellos sectores que exigen una renovación metodológica para disputar seriamente la conducción de la Municipalidad de Villa María en 2027. Aunque Generación X ha logrado asegurarse el control formal del aparato partidario tras la anulación de la lista opositora, la persistencia de las denuncias por proscripción y la falta de canales de diálogo amenazan con profundizar la división de la militancia radical en la ciudad, debilitando su posición frente a otras fuerzas políticas del plano local.

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